La revista Noorjoo

Religiones comparadas

¿Quiénes fueron los contemporáneos de Mahoma en otras religiones?

Mahoma vivió entre los años 570 y 632 de nuestra era, una época en la que, en distintos rincones del mundo, otras religiones e imperios seguian su propio curso. Este artículo no busca señalar un «Mahoma equivalente» en cada tradición —los grandes fundadores del judaísmo, el cristianismo, el zoroastrismo y el budismo vivieron siglos o milenios antes—, sino mostrar qué ocurría en el resto del mundo durante esas mismas décadas.

El mapa político y religioso de la época

Hacia el año 610, cuando Mahoma recibió la primera revelación, dos grandes imperios dominaban Asia occidental: el Imperio bizantino cristiano, al oeste y al norte, y el Imperio sasánida zoroástrico, al este. Arabia, donde vivía Mahoma, quedaba en el margen de ambas potencias, una región donde tribus árabes, comunidades judías y cristianos locales convivían. Mucho más lejos, en la India y el este de Asia, otros imperios y comunidades religiosas —en su mayoría ajenos a lo que ocurría en Arabia— seguían su propio camino.

El cristianismo en tiempos de Mahoma

Mientras Mahoma predicaba en La Meca, el Imperio bizantino —la mayor potencia cristiana de la época— estaba gobernado por Heraclio, emperador entre 610 y 641. Según las fuentes islámicas tradicionales, hacia el año 628 Mahoma envió una carta a Heraclio invitándolo al islam; el episodio, aunque discutido por los historiadores en sus detalles, refleja que la joven comunidad musulmana era consciente de las grandes potencias vecinas.

En la propia península arábiga también había comunidades cristianas. La más conocida era la de Najrán, en el sur de la actual Arabia Saudita, cuyos líderes religiosos viajaron a Medina en el año 631 para dialogar con Mahoma, según los relatos islámicos. Otro personaje relevante fue Waraqa ibn Nawfal, primo de Jadiya —esposa de Mahoma— y erudito cristiano familiarizado con los relatos bíblicos de la revelación, que ayudó a Mahoma a interpretar su propia experiencia en los primeros días de la profecía; un episodio con un lugar central en la biografía tradicional del profeta.

Vale la pena señalar que, en esas mismas décadas, Bizancio y el Imperio sasánida de Persia (del que hablamos más abajo) libraban una de las guerras más largas y costosas de su historia (602-628), un conflicto que debilitó profundamente a ambos imperios y cambió el rumbo de Oriente Medio durante siglos.

El judaísmo en tiempos de Mahoma

Yazrib —la actual Medina— era, antes de la hégira de Mahoma, hogar de varias tribus judías, entre ellas los banu Qaynuqa, los banu Nadir y los banu Qurayza, que formaban una parte importante de la vida social y económica de la ciudad y destacaban en la agricultura y la metalurgia. La relación de estas tribus con la nueva comunidad musulmana tuvo momentos muy distintos a lo largo de los años en Medina: algunas participaron en la llamada Constitución de Medina —el pacto que Mahoma estableció, por el cual judíos y musulmanes quedaban reconocidos como una misma comunidad política con obligaciones de defensa mutua—, mientras que otras, tras conflictos políticos y militares posteriores, fueron expulsadas de la ciudad o enfrentadas militarmente. Más allá de Yazrib, comunidades judías vivían en distintos puntos de la península arábiga, entre ellos el oasis de Jaybar, y forman parte de la historia de la región en este periodo.

El zoroastrismo en tiempos de Mahoma

Al este de Arabia, el Imperio sasánida de Persia, cuya religión oficial era el zoroastrismo, era una de las dos superpotencias del mundo de la época junto con Bizancio. El monarca sasánida de entonces, Cosroes II (Khosrow II), reinó entre 590 y 628. Según los relatos islámicos tradicionales, cuando la carta de invitación de Mahoma llegó a sus manos, Cosroes II la rompió, un episodio que las fuentes islámicas asocian con el posterior colapso de su imperio. A diferencia del judaísmo y el cristianismo, las fuentes islámicas más antiguas no ofrecen un debate teológico detallado sobre el zoroastrismo; lo que sí queda claro es la presencia del Imperio sasánida como una gran potencia política y militar vecina.

El budismo en tiempos de Mahoma

La distancia geográfica entre la India, el este de Asia y la península arábiga era enorme, y las fuentes históricas no registran ningún contacto directo entre Mahoma y el mundo budista de la época; hay que decirlo con honestidad, sin forzar paralelismos donde no los hay. Pero en esos mismos años, en el norte de la India, el emperador Harsha (Harshavardhana), que gobernó entre 606 y 647, fue uno de los grandes mecenas del budismo en la historia india: organizaba grandes asambleas religiosas y financiaba a monjes y universidades budistas, entre ellas la célebre Nalanda.

En ese mismo periodo, el monje budista chino Xuanzang emprendió su famoso viaje de China a la India (629-645) para recopilar textos budistas, un viaje que coincidió con los últimos años de vida de Mahoma. Su relato de viaje, hoy una fuente clave para los historiadores de la India y Asia Central de esa época, muestra que, en ese mismo periodo, la Ruta de la Seda y los caminos de peregrinación budista estaban tan llenos de ideas y viajeros como las rutas comerciales de Arabia.

¿Por qué importa esta comparación cronológica?

El objetivo de este recorrido no es equiparar ni jerarquizar la importancia religiosa de estas figuras, sino recordar que la historia de las religiones no ocurre en el vacío. Mientras Mahoma predicaba en La Meca y Medina, imperios, comunidades religiosas y pensadores en otros puntos del planeta seguían su propio curso: algunos, como Bizancio y los sasánidas, estaban en contacto directo con la naciente comunidad musulmana; otros, como la India budista, avanzaban por caminos completamente independientes. Ambas realidades forman parte del retrato completo de aquel siglo.

Para conocer con más detalle la vida de Mahoma, desde la infancia hasta su fallecimiento, visita su página en Noorjoo.

Fuentes

  • Ibn Hisham (basado en el relato de Ibn Ishaq), As-Sira an-Nabawiyya
  • Encyclopaedia of Islam, Brill
  • Encyclopaedia Iranica — para la sección sobre el Imperio sasánida y Cosroes II
  • Encyclopaedia Britannica — para las secciones sobre Heraclio, Harsha y Xuanzang

Comparte tu opinión

Tu comentario es revisado por el equipo de Noorjoo antes de mostrarse a otros lectores.