El Imam Ali fue primo del Profeta del Islam y, más tarde, su yerno. Desde muy pequeño creció en la casa del Profeta y se convirtió en uno de los primeros seres humanos en creer en su mensaje. Esta es su historia: desde una infancia poco común hasta la noche en que arriesgó su propia vida para salvar la del Profeta.
Infancia en la casa del Profeta
Ali nació en la familia de Abu Talib, tío del Profeta y jefe del clan de Banu Hashim. Según la tradición chiita más difundida, nació dentro de la propia Kaaba, un honor que ninguna otra persona en la historia del Islam ha recibido.
Cuando Ali era todavía un niño pequeño, La Meca sufrió una hambruna que hizo la vida más difícil para Abu Talib. Para ayudar a su tío, el Profeta decidió llevarse a uno de sus hijos a su propia casa y criarlo como si fuera suyo. Eligió a Ali. Desde ese día, Ali creció bajo el mismo techo que el Profeta, no solo como su primo, sino casi como su propio hijo.
El primer niño que creyó
Cuando el Profeta recibió la primera revelación y comenzó a predicar su mensaje, Ali, que entonces tenía apenas unos 10 años, fue una de las primeras personas en creer en él; algunas tradiciones lo consideran el primer niño musulmán de la historia. Tomar esa decisión a una edad en la que la mayoría de los niños todavía solo piensan en jugar dice mucho sobre su carácter.
La noche en que Ali arriesgó su vida
Años después, cuando el Profeta tenía alrededor de 52 años y tuvo que huir de noche de La Meca hacia Medina, sus enemigos habían planeado atacar su casa esa misma noche. El Profeta le pidió a Ali, que entonces tenía unos 22 años, que durmiera esa noche en su propia cama, para que quienes vigilaban afuera creyeran que el Profeta seguia dentro.
Ali aceptó sin dudarlo, aun sabiendo que podía morir esa misma noche. Por la mañana, cuando los atacantes irrumpieron en la habitación, no encontraron al Profeta sino a Ali, que se levantó de la cama con total serenidad. Esa noche pasó a la historia del Islam como Laylat al-Mabit (“la noche de dormir en su lugar”) y se convirtió en uno de los símbolos más recordados de su valentía.
Un guerrero conocido por su sentido de la justicia
En los años siguientes, Ali combatió en varias batallas decisivas de la época del Profeta, entre ellas Badr, Uhud, la Batalla de la Trinchera y Jáybar, y por su coraje y destreza recibió el sobrenombre de Asadullah (“el León de Dios”). Pero lo que lo hizo perdurar en la memoria de la gente no fue solo su valentía en el campo de batalla, sino también su sentido de la justicia y su vida sencilla: seguia vistiendo ropas simples, a veces remendadas, y trataba a la gente común como a sus iguales.
Alrededor de los 23 años, Ali se casó con Fátima, la hija del Profeta. Llevaban una vida modesta: según los relatos históricos, su hogar no tenía lujos, pero sí mucho cariño. Tuvieron cuatro hijos, Hasan, Husayn, Zaynab y Umm Kulzum, nietos a quienes el Profeta adoraba y de quienes siempre preguntaba.
Un líder que no se distinguía del pueblo llano
Ali también era conocido por su sabiduría; el Profeta llegó a decir de él que era «la puerta del conocimiento». Años más tarde, alrededor de los 56 años, cuando asumió la dirección de la comunidad musulmana, se esforzó por tratar con total equidad tanto a los ricos como a los pobres, incluso cuando eso lo enfrentaba con algunos notables y hombres poderosos de su tiempo. Según relatos muy conocidos, solía recorrer de noche las calles de la ciudad disfrazado, para conocer de primera mano la situación real de los más pobres, en lugar de confiar solo en los informes oficiales.
El final de la vida de Ali
Alrededor de los 63 años, mientras oraba en la mezquita de Kufa (en el actual Irak), Ali fue atacado y murió pocos días después. Fue enterrado en la ciudad de Najaf, también en el Irak actual, donde hoy su santuario es uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo islámico.
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Fuentes
- Ibn Hisham (basado en el relato de Ibn Ishaq), As-Sira an-Nabawiyya
- Nahj al-Balagha (dichos y cartas atribuidos al Imam Ali)
- Encyclopaedia of Islam, Brill